24 de abril de 2013

AL LLEGAR LA PRIMAVERA


Al llegar, allí estaban todas, después de un largo invierno de tanta lluvia se encontraban ansiosas de ser acariciadas por el sol radiante al llegar la primavera, mezcladas entre hierbas y florecillas silvestres todas luchando por sobrevivir al unísono estaban las plantas buenas y las intrusas que también tienen derecho aunque su tiempo de vida sea mas corto.




Los Durillos que días antes 
eran de un color rosado se habían convertido en autenticas bolas de nieve a punto de desmoronarse por el peso de de tanta florecilla  blanca.





Los perales y manzanos 
sobresaliendo con garbo, esperaban ser liberados antes de verse asfixiados por la gran marabunta del pequeño bosquecillo de jaramago blanco que les invadía con descaro.



 El Diente de León de un amarillo intenso, no deja de acudir a su cita cada primavera para ocupar lugares estratégicos de cualquier rincón que se le antoje.
Las Siempre vivas han sabido ocupar un sitio rocoso donde no ser molestadas por ninguno de los muchos intrusos matojos.

 El espacio verde lo han cubierto las margaritas blancas  formando un precioso tapiz dando reparo pisar por miedo a deshacer su encanto.  


Confieso que daba un poco de tristeza tener que deshacerse de todo aquel precioso jardín creado por la naturaleza y cubierto de lo que llamamos malas hierbas, viéndolas tan lozanas no parece que pasado su tiempo las podamos ver secas convertidas en simple y desagradable pasto.