16 de diciembre de 2011

POSTAL DE NAVIDAD


Lo mejor que se me ocurre para felicitaros estos días ha sido elegir este bonito árbol lleno de madroños. Al echarle la foto me puse a soñar. ¿Y si a cada uno de los muchos madroños que tiene se le pudiese pedir un deseo ¿y si estos fuesen concedidos?
Como el madroño tarda todo un año en madurar podemos pensar que tiene 365 frutos, según fuesen madurando serian deseos concedidos.
Quisiera de corazón, que todos vuestros deseos fueran hechos realidad durante el próximo año.
Un fuerte abrazo.

1 de diciembre de 2011

LA NATACION Y SUS BENEFICIOS



Nadar es una acción que el ser humano ha desarrollado desde su aparición como especie.

Ya los griegos, los fenicios y egipcios eran magníficos nadadores, todos ellos tenían una excelente relación con mares, lagos y ríos, así como posteriormente su actividad marítima al tener que buscar sus alimentos en el agua

Si buscamos benéficos de la natación, encontraremos que la natación es uno de los mejores deportes que existen al estimular todos los músculos del cuerpo con el mínimo esfuerzo, al estar en contacto con el agua sientes una sensación de placer que ayuda a liberar tensiones y estrés.

Nadar tiene grandes beneficios para el corazón y los pulmones, además se activan procesos cerebrales relacionados con el manejo del espacio, precisión de movimientos junto con la focalización y concentración mental en objetivos fijos. Al estimular nuestro cerebro la sensación de bienestar es real, al procesar esa información nuestro cerebro responde con la producción de endorfinas, las hormonas asociadas a la felicidad y placer.

Para personas con problemas de espalda la mayoría de las veces es el deporte recomendado, le mejorara mucho su lesión sobretodo por el aumento de masa muscular y la elasticidad de las articulaciones

Lo ideal es enseñar a los niños desde bebes, pero si no ha sido así y llegas a la edad adulta sin saber nadar “como a sido mi caso” apliquemos el refrán. Nunca es tarde… Solo tienes que pensar un poco en todas las ventajas que este deporte puede aportar a nuestros huesos y el bienestar general que sientes cuando llegas a dominarlo.

Os cuento que para mi no fue fácil, se me había ido la mitad de la vida intentando aprender a nadar sin conseguirlo. Cuando me recomendaron piscina para acabar con los problemas de lumbalgias que padecía cada cierto tiempo, no podía imaginar que un día consiguiera deslizarme en el agua de la manera que lo hago. Solo hizo falta ponerle interés, mucha constancia y en un periodo de tiempo te encuentras disfrutando de los días que toca piscina, es cuando realmente te das cuenta de lo acertada que fue la elección de esta actividad.

20 de noviembre de 2011

ABUELOS Y NIETOS


Hace unos días he sido abuela por segunda vez.
Cuando nace el primer nieto sientes un sin fin de emociones, una inmensa alegría junto con la novedad de vivir la experiencia de ser abuela por primera vez.
Cuando llega el segundo las emociones son las mismas pero con la seguridad de saber los días de felicidad que se irán sucediendo durante la etapa de su crecimiento como los ya vividos con el primero. Cuando empiece a llamarte abuela y te de el primer abrazo, cuando te pide que no te vayas tan pronto o que no tardes tanto en volver porque te echa de menos.
Según ellos van creciendo, te vienen a la memoria momentos idénticos a los vividos cuando nacían tus propios hijos.
Retrocedes tanto en el tiempo que incluso alguna vez sin quererlo le llamas por el nombre de su padre creyéndote que sigue siendo aquel niño que no creció, hasta te confundes y le dices, ¡ve con papa! cuando en realidad lo que quieres es referirte al abuelo.
Nos sentimos como si los años no hubiesen pasado ¿será por eso que todos decimos que los nietos rejuvenecen?
Otros dicen que a los nietos se les quiere más que a los hijos. ¡Una expresión con la que no estoy de acuerdo! El cariño puede ser tan intenso o igual al que sentimos por nuestros hijos, pero no creo que pueda ser mayor, solo que ahora lo estamos viviendo de nuevo y esta mas cercano.
A los nietos podemos dedicarles mas tiempo de juegos, el rato que estamos con ellos es solo para darle cariño y mimos, les damos aquello que quizás a los hijos no pudimos darle, los besos que al crecer el hijo se pudieron quedar rezagados, los recuperas besando a su hijo. Es como volver a tenerlo en brazos y recibir de nuevo aquellas tiernas sonrisas que habían quedado en el olvido.
En definitiva el amor a los nietos es distinto al experimentado con los hijos.
Los nietos son una inyección de vida para los abuelos, y nada más relajante para un abuelo que los besos y abrazos de un nieto.
Ahora bien al igual que existen cursillos para padres ¿Porque no los habrá también para abuelos? Se da por entendido que la abuela por su edad y experiencia lo tiene que saber todo, nada mas lejos de la realidad, las generaciones de padres e hijos son diferentes y por lo tanto cambia la forma de criar y educar a un niño.
Son los padres los que ahora deben tomar las decisiones para educar a sus propios hijos.
Los abuelos tenemos que respetar el rol de los padres aunque nos cueste, pero también algunos hijos piensan que es obligación de los abuelos abandonar su vida para dedicarse por completo a los nietos cuando los padres tienen que cumplir otras obligaciones.
Los abuelos no estamos para educar sino para dar cariño.


Rafaela.

4 de noviembre de 2011

PARQUE "EL CAPRICHO" MADRID





Cascada en la Ria.




Solo una visita al parque El Capricho, para quedar impactada por la belleza natural que esconde este pequeño rincón en la Alameda de Osuna.La duquesa de Osuna, una de las mujeres más poderosas y cultas de la nobleza en el siglo XVIII, se encaprichó de una antigua casa labriega a las afueras de Madrid, que pertenece al distrito de Barajas.
Casino de baile.

La Duquesa quiso construir una villa de relax donde evadirse de los deberes y compromisos de la Corte a los que estaba obligada ya que fue mecenas de artistas, toreros, e intelectuales de la época.


El Capricho, con una extensión de 14 hectáreas esta considerado como uno de los parques más bellos de la capital y el único que existe en Madrid de estilo Romántico .




El parque alberga una importante riqueza botánica, escultórica y artística.
La entrada nos lleva por el paseo de Duelistas, pasando por La plaza de los Emperadores, donde vemos los bustos de doce emperadores romanos y la Exedra,
el templete de Baco, la fuente de las Ranas y otras muchas esculturas y fuentes que vamos a encontrar durante todo el recorrido.


Son tres tipos de jardines los que encontraremos en este parque. El parterre o jardín francés, con su uniformidad en árboles y setos, justo en frente de la fachada del Palacio.


 El giardino italiano, con majestuosos árboles y setos combinados de tal forma que se puede disfrutar de la hermosa pradera que se extiende debajo de estos, con bancos colocados estratégicamente que invitan al descanso y poder admirar los pinos y álamos centenarios. Observando entre sus ramas con un poco de paciencia podremos contemplar alguna simpática ardilla. 

Por ultimo, el jardín paisajista ingles, este es el de mayor extensión de terreno, aquí la vegetación crece natural y de una forma pintoresca haremos el recorrido por multitud de caminillos trazados que te van introduciendo en una autentica aventura al ir encontrándonos por sorpresa con las distintas construcciones, como la Ermita donde vivió un ermitaño autentico, el Abejero o palacio de las abejas desde cuyo interior se podía ver como trabajaban estas en sus celdas, la Casa Cañas o embarcadero, donde montaban los invitados en falúas y tras un placentero paseo por la pequeña ría, pasando bajo un precioso puente de hierro y un lago con una pequeña isla que tiene una gran cascada de agua en el centro, acompañados todo el recorrido por patos y cisnes, hasta llegar al Casino de Baile donde se celebraban las famosas fiestas que organizaban los Duques. Este bonito edificio esta construido encima de un manantial que alimenta de agua la ría, justo debajo podemos ver la figura de un jabalí.

La Casa de la Vieja es una de las construcciones que representan el mundo rural de la época, tiene un pequeño huerto con distintas hortalizas dependiendo la estación del año.

Calabazas en el huerto.


Hay tanta naturaleza que admirar que es difícil describirla con palabras.
Todo un placer para los sentidos. 


      Rafaela

20 de octubre de 2011

AMOR DE ADOLESCENTES

http://www.youtube.com/watch?v=Utd9cHBPfRA&feature=related

Son solo niños, no tendrán aun los trece años pero con sus miradas se dicen todo lo que necesitan para sentir ese revolotear de mariposas en el estomago que les hace felices. No tienen edad, a esa edad solo se sueña, cuando sean mayores ya se dirán todo lo que sus corazones de adolescentes sienten.
Su ilusión es poder cruzarse en la calle y mirarse, solo mirarse, hablar para ellos esta prohibido rompería el encanto de ese amor platónico que sienten uno hacia el otro.

La edad de los juegos ya ha quedado atrás, las ocasiones de encontrarse son pocas, hay que dejar pasar ese tiempo de espera entre la adolescencia y esa otra edad más adulta.

El sale al recreo de la escuela con su bocadillo o bollito en la mano buscando el sol junto a unas portadas verdes que hay en la otra acera, sin prisas, saborea el tente en pie de media mañana. Puede que tenga sus problemas típicos de estudiante, pero esos veinte minutos se siente feliz, porque intuye que desde alguna ventana no muy lejana (aunque no se deje ver). La niña le observaba, anhelando que ese rato se alargue el mayor tiempo posible, deseando que él, en cualquier momento dirija la mirada hacia la ventana y así ella imaginar que la esta buscando, que quiere verla una y otra vez como ella a él.

A la muchacha nunca antes la miraron de ese modo. Hasta ahora todo para ella habían sido complejos. Es la edad del cambio, piernas flacas y larguiruchas, pelo lacio y color no muy definido, de un castaño oscuro y feo, no le gustan sus vestidos, lo que no ayuda mucho a que se pueda sentir bien. ¡Solo esa mirada tan especial la hace sentir la mas bella del mundo!
Uno y otro los mismos sentimientos, los mismos deseos, sin acabar de entender lo que les pasa, pero creyendo tener claro que se gustan y quieren estar juntos.

Cuando por fin un día se deciden a hablar, cuando se sienten cerca y se miran de frente, todo ese cuento de hadas se desvanece. Solo hacen falta dos palabras para entender que ni aquella mirada era tan especial, ni lo que tienen que contarse es tan mágico como lo habían forjado cada uno en su imaginación.
Con cierto desconsuelo se separan sin ni siquiera decirse adiós, cada uno por su lado con cierta pena por haber despertado de aquel bonito sueño.
Eran solo ilusiones idealizadas.
¡Simplemente es un amor de adolescentes! 


Rafaela.

7 de octubre de 2011

VIAJES CON MI MADRE



Pocos recuerdos tengo de mi madre, pero los pocos que tengo los guardo como si no hubiera pasado el tiempo.
Parece que fue ayer cuando ella me contaba que vine al mundo en Aldea de Cuenca
(Córdoba)
Aldea de Cuenca era el pueblo donde mi madre nació.
Viviendo ellos en La Garganta, me contaba que se fue unos días con sus padres, Rafael y Antonia, para que yo naciera allí. Pero cosas de aquellos años, hasta pasados dos días no me registraron en Conquista, y así consta en mi carné de identidad, ósea que figuran en realidad dos días menos y tampoco es real el pueblo donde nací. ¡Menos mal que no me cambiaron de provincia! Al menos los dos pueblos son de la provincia de Córdoba.

Después de aquel primer viaje de vuelta en mis primeros días de vida, hice algunos mas con mi madre a Aldea de Cuenca siempre que había que visitar a los abuelos.
El recorrido desde el punto de vista de hoy no era de muchos kilómetros, pero se tardaba día y medio en llegar. El viaje se hacia en aquellos trenes antiguos con los vagones y asientos de madera.
Montábamos en La Garganta, siguiente pueblo Conquista. El tren hacia su recorrido por el hermoso Valle de los Pedroches pasando por 10 estaciones más, hasta llegar a la gran estación de Peñarroya. A este pueblo siempre se llegaba de noche, tenia cantidad de vías por las que había que cruzar saltando entre el ruidoso trajín de la maquinas haciendo sus maniobras. No muy lejos de la estación dormíamos en una pensión, para continuar al día siguiente y pasando por otras tres o cuatro estaciones llegábamos a La Coronada, de este pueblo salía un autobús o viajera que nos llevaba a Granja de Torrehermosa y luego andando unos tres kilómetros hasta la Aldea.

No puedo recordar cuantas veces hicimos aquel viaje ella y yo. Si recuerdo con toda claridad como era el traqueteo del tren y el silbido de la maquina de vapor cuando iba llegando a las estaciones. Casi todas construidas en dos alturas, en la parte de abajo estaba la sala de espera y arriba la vivienda, algunas tenían macetas en las ventanas, o rosales en la puerta, en otras había una hilera de eucaliptos que se podían divisar desde lo lejos con un reloj grande colgado en la fachada y el jefe de estación recibiendo al tren con su banderín, para luego pasado un tiempo dar la salida haciendo sonar su silbato.
A mis pocos años ya sabía apreciar la belleza del paisaje según avanzaba el tren pasando encinares y suaves colinas, viendo las piaras de cerdos ibéricos por la dehesa corriendo asustados cuando la locomotora sonaba su portentoso silbato, que seguro seria intencionado por el maquinista para provocar tal alarma a los pobres cerdos. Recuerdo la forma de entretenerme intentando contar las encinas que se iban quedando atrás.
Los asientos de madera de aquellos trenes, oía decir que eran incómodos, pero de pequeña para nada notas esa incomodidad, solo se que me dormía encogida en el asiento y la cabeza encima de mi madre o en sus brazos cuando no había sitio libre.

En el tren se llevaba aquella cesta de mimbre con asa en el centro y dos tapas a ambos lados, con la tortilla, las morcillas, el queso y el pan para comer durante todo el viaje. (Y siempre algo para llevar a los abuelos) Era muy curioso como hacían amistad los viajeros charlando, y como a la hora de comer se ofrecían unos a otros de lo que llevaban, otras veces se prestaban la navaja, como fue el caso de mi madre una vez que se le olvido. En aquel mismo viaje por la noche en la pensión que teníamos que dormir, mi madre pronto le buscó solución para partir una pequeña sandia con un golpe en el lavabo, asunto arreglado. Nada de quedarse sin comer sandia por no tener navaja.


De aquella pequeña Aldea no recuerdo mucho, solo la casa de los abuelos, tenía un comedor grande con habitaciones a los lados y al fondo la puerta que daba al patio, en el comedor a la derecha un fogón o chimenea, como si fuera un horno pequeño, que solo se le ponía paja prensada, para cocinar no estaba mal pero a la hora de calentar dejaba mucho que desear. Mi madre acostumbrada a las buenas lumbres de San Serafín, la oía quejarse de pasar frió en los días que estábamos allí si alguna vez fuimos en invierno.

18 de septiembre de 2011

LA BUENA COSTUMBRE DE SALUDAR

El otro día un paisano puso en Facebook el artículo que Arturo Pérez Reverte escribió el día 12 de Septiembre en XL Semanal. Hablaba sobre la costumbre de saludar y la forma en que se fue perdiendo, no solo en las grandes ciudades como seria normal también en pueblos, y lo que llama poderosamente la atención, hasta en las distancias mas cortas parece que se evita saludar.

El saludo siempre fue lo primero que nos enseñaban desde que aprendíamos a hablar. Quien no recuerda dar los buenos días al levantarse y por la noche al acostarse dar las buenas noches además de un beso a todos los de la casa, cuando éramos pequeños.

Los mayores al salir a la calle iban saludando a todos los que encontraban a su paso. Según iban pasando las horas del día cambiaban las palabras del saludo. Buenos días fulanito, el otro contestaba, buenos días menganito, a partir de la comida se decía, buenas tardes y al anochecer, buenas noches.

Otro saludo que se usaba mucho era el adiós, contestando el que lo recibía, valla usted con dios. Por cierto que este saludo, el más usado en otros tiempos, ha sido sustituido por el hola, o hasta luego. Si alguna vez dices adiós, se te quedan mirando como si hubieras dicho algo extrañísimo y nunca jamás escuchado.

Todo esto me trae recuerdos de cuando en el año 66 llegamos a Madrid. El barrio al que vinimos era un barrio de casas bajas en la periferia, para traer agua a la casa había que pasar muchas horas en una fila en la fuente.
Fue a la mañana siguiente de nuestra llegada, mi tía con sus costumbres del pueblo lo primero que hizo fue ponerse a barrer la puerta, ya le extrañó que la gente que pasaba no le diese los buenos días, pero el colmo para ella fue, cuando al ir a la fuente dando los buenos días a todo el que encontraba en el trayecto que tuvo que recorrer, nadie le contestaba, tampoco al llegar y dar los buenos días le respondió nadie, solo la persona que estaba la ultima en la fila le dijo. Yo doy la vez!

Llego a casa malhumorada y jurando que no volvería a saludar a nadie del barrio en su vida. Además de la pena que sentía al tener que salir de del pueblo, se encontraba con la mala educación que tenía la gente que no decía ni los buenos días.

Entiendo que ella pensando que solo se cambiaba de pueblo quisiera seguir con sus buenas costumbres. Lo que esperaba mi tía de un barrio de Madrid en el cual no conocía a nadie era mucho pedir, pero que siga pasando al día de hoy en recintos cerrados de viviendas, como jardines, portales o soportales, aunque seamos muchos vecinos cuando te cruzas a diario con ellos, incluso en el propio portal, al decir buenos días, todavía hay personas que les cuesta contestar con un simple hola de cortesía.


Rafaela.

7 de septiembre de 2011

SINDROME POSTVACACIONAL


Después de mas de un mes totalmente olvidada de Internet y del blog. Tengo que decir una cosa. ¡Creo que me siento atacada por el síndrome postvacacional! No encuentro el momento de pensar en algo para escribir en el blog. ¿Será eso lo que me pasa?

Hace pocos años, que sabemos que existe este síndrome. Aunque no esta reconocido como una enfermedad, al día de hoy se esta estudiando y cada vez se le esta dando mas importancia.

Aquello que en los 70, 80, 90, años de mi época laboral solo se le llamaba “preocupación” “agobio”, aquello que sentí tantas veces después de las vacaciones y me hacia perder el sueño y la tranquilidad.
Lo de la vuelta al trabajo, sin saber que hacer con los niños porque el colegio no empezaba hasta mediados de Septiembre, haciendo una y mil cuentas para poder comprar tantos libros, que normalmente no eran solo para uno, si no para tres, además de uniformes, chándal y zapatos, porque los niños crecían. ¡Y con que rapidez crecían cada año! Aquel sin vivir que se sentía por estas fechas, no era otra cosa que síndrome postvacacional.

Dicen los expertos en el tema, que hace años no se hablaba de este síndrome porque no existía, más bien creo que nadie por entonces se planteaba que aquello que nos pasaba fuese una enfermedad.
A nadie se le ocurría pensar que después de unos días de descanso, tuvieses que ir al medico, por no tener ganas de ir al trabajo o por echar de menos los días tumbado al sol sin tener horarios nada mas que para pasarlo bien.
Esa desgana se supera con saber organizar el tiempo, sin dar mayor importancia a los síntomas que se notan, y poniéndose de manos a la obra que tengas por delante, buscando ratos de ocio en actividades que te gusten. En definitiva tratar de sacarle algo positivo a la vida cotidiana
Es normal que agobie la vuelta a la rutina, pero no es para tanto, solo es un poco de cuento, al sentir la añoranza de los días de ocio.


En mis años, le cuentas al medico estos síntomas y poco menos que te manda a “freír espárragos” como se dice vulgarmente.
Espero que lo mio sea pasajero.

27 de julio de 2011

EL ARBOL GRANDE.

Todo lo que tengo escrito hasta ahora, sin duda ninguna se nota que son relatos verídicos, al igual que el siguiente aunque empiece como si fuera un cuento clásico.

Había una vez un álamo negro o chopo, que creció feliz durante muchos, muchos años, hasta llegar a ser centenario, con una altura de 30 metros, su inmenso tronco aguantaba sus tupidas y frondosas ramas horizontales, en verano la sombra podía medir 100 metros de diámetro en pleno día de sol.
Junto a una casa de labranza en tierras de Castilla la Mancha y durante toda su larga vida, se ocupo de dar sombra y cobijo a toda clase de pájaros y animales de aquel entorno.
A su sombra, se sentarían también las distintas personas que a lo largo de sus 100 años irían pasando por aquella casa. Cuantas cosas podía haber contado si hubiese podido hablar, tanto de sus años jóvenes que serian felices, como de los últimos de su vida que no debieron serlo tanto.
La casa era grande, con una gran extensión de terreno, en los que abundaban las carrascas y monte bajo, por eso también era coto de caza, Los conejos, liebres, perdices y demás animales de la zona, convivían junto con labradores, en aquel tranquilo lugar.
Como el sitio tenia su atractivo junto a un rió en cuyo margen se apreciaba una inmensa chopera que delineaba su curso hasta llegar a un lago artificial y unas lagunas creadas por la extracción de arena, convirtiéndose todo ello en un precioso humedal que tiene su encanto para algunas aves acuáticas y pescadores de carpas.
Alguno de sus dueños tuvo la idea de desmontar todo, hacer una urbanización y venderlo por parcelas, de 3.000 metros.
Junto a la casa hicieron un gran restaurante, donde se preparaban grandes barbacoas, una gran pista de baile con orquesta para las noches de los sábados y días de fiesta.
Con aquel gran árbol en la puerta y toda la gente que iba llegando, no quedaba duda de que la opción fuese acertada.
Rodeado de grandes jardines repleto de rosales y árboles frutales, manzanos y cerezos, el árbol se hizo famoso para todos los vecinos que llegaron, también para los pueblos colindantes.

Tenía un encanto especial, a cualquier hora del día y de la noche siempre se estaba bien debajo del Árbol Grande.
Debajo de aquel árbol se celebraron grandes acontecimientos, bodas de hasta 300 invitados, bautizos, la fiesta grande a la Virgen de la Cabeza el 15 de Agosto, comidas y cenas de amigos los fines de semana de todo el año, y sobretodo en verano era el punto de encuentro de todos. ¡Nos vemos en el Árbol! decían los vecinos.
Durante mas de 20 años, los jóvenes y no tan jóvenes, disfrutaban de partidas de cartas o sus tertulias, los mas pequeños correteando entre ello con su algarabía, sin percatarse que el Árbol Grande se moría, nadie se daba cuenta, de que el árbol agonizaba sin poder quejarse, sin poder decir que no aguantaba más aquel trasiego de gente justo encima de sus raíces.
Nunca se supo cual fue la causa exacta. Se cree que fue la grafiosis, una grabe enfermedad que ataca a los olmos. De nada sirvió que pasaran expertos en el tema, que le pusieran tratamiento con fungicidas, en muy pocos meses se quedo seco, y sin vida.
Quizás tenia que suceder así, es difícil que un chopo viva 100 años y este lo consiguió.
Del Árbol Grande solo queda su tronco seco y sus ramas fantasmagóricas, camufladas por una hiedra que intenta aferrarse a el, para así poner algo de vida a aquel que tuvo tanta hasta que lo descubrieron los urbanos para ser testigos de su final
.

12 de julio de 2011

POSTALES ANTIGUAS







Todos los de mi época -años 60- recordareis cuando se felicitaba en los cumpleaños con aquellas postales antiguas. A mi me parecían preciosas cuando las veía en casa de la abuela. Recuerdo unas con parejas de niños o de novios, también las había de flores, con pájaros o gatitos y en la parte posterior se escribía una dedicatoria cariñosa y la fecha.

Cuanto amor desprendían aquellas miradas de rostros con tonos sonrosados dulces y angelicales que irradiaban felicidad -Ya dudaba yo que existiese tanta perfección- Me gustaba mirarlas una y otra vez imaginando historias sobre sus vidas. Que felices se les veía, su cara lo decía todo. Seria así su vida en realidad. Las niñas y niños con preciosos tirabuzones y bonitos vestidos, las parejas de novios mirándose con ternura como si solo existiesen ellos dos olvidándose del mundo. Vivirían en grandes palacios rodeados de jardines con bonitas fuentes, jardines llenos de rosas, claveles o pensamientos como los que veía en esas postales que cada cumpleaños les regalaban sus novios a mis tías.


Me gustaba la costumbre que tenían ellas - mis tías- de cada verano forrar sus sombreros por dentro con bonitas telas y en el fondo cosían la postal con la dedicatoria del novio, de ese modo llevaban durante todo el verano su recuerdo.
En verano el sombrero era algo imprescindible para salir al campo y debajo del sombrero un pañuelo que les cubría casi por completo la cara.


        Rafaela.

13 de junio de 2011

TRISTES RECUERDOS

Hace unos días he tenido que asistir al entierro de un primo de mi marido. No era mayor, tenia 57 años, una edad estupenda, para haber podido disfrutar de sus hijas y nieto. Una grave enfermedad se lo ha llevado sin darle tiempo a más.
En esos momentos tan duros para toda su familia, mujer, hijas y hermanas, lo más triste era ver a sus padres, tan mayores, rotos por el dolor de vivir el entierro de su hijo. Nunca estamos preparados para una muerte, mucho menos para la de un hijo. “Esto se escucha decir ante un caso así”.


Cuando por desgracia tengo que acudir a algo tan triste (que según pasan los años va siendo más veces que las que una quisiera) Siempre me vienen a la memoria recuerdos tristes como el día que perdí a mi madre, cuando solo tenía 13 años. Fue un 29 de Junio, recuerdo que en los años 60 se celebraba la festividad de San Pedro y San Pablo.
Que difícil es describir la sensación de vació que sientes a tu alrededor. Como decía antes, para perder a un ser querido nunca estas preparada, pero con tan pocos años menos, nunca antes has pensado en semejante tragedia, si algo oíste sobre la muerte, no ponías mucha atención, eso nunca te pasaría a ti.

Te llega por sorpresa, notas que no estará nunca mas. La viste con tus propios ojos, te dijeron que la besaras, y tú te abrazas a ella, queriendo que se levante, y lo que encuentras es un cuerpo rígido, y al besarla notas algo tan frió como es la muerte. Como es posible, cuando poco tiempo atrás, sus besos y abrazos era el mejor calor que tenias en la vida. Piensas que debe ser un sueño, todo esto no te puede estar pasando. Solo encuentras algo de consuelo escondiéndote a llorar, preguntándote porque, porque paso todo esto, quien tiene la culpa que de un día para otro te cambie la vida de esa manera. La quieres buscar mirando por los balcones hacia una calle y otra, crees que la veras venir por la esquina, notas su presencia detrás de ti, pero cuando te das la vuelta, vuelve a estar detrás tuya, notas sus brazos abiertos, como diciéndote” no te preocupes estoy aquí" pero eso no te tranquiliza, al contrario, te da miedo, sabes que no puede estar, es solo una ilusión.Pasan los días, y el desconsuelo es tan grande, la amargura tanta, que te vuelves un poco egoísta pensando solo en tu tristeza, culpando a tu ser querido por haberte dejado en este mundo.


Escuchas comentarios, sobre la pena que das a los demás. Que según pasen los años la echaras mucho de menos. Que ya no serás una niña como las otras, por el luto no podrás salir en años, con lo cual los juegos en la calle se acabaron, salir a la feria ni pensarlo. Llegue a odiar los Domingos y Festivos, era cuando mis amigas se marchaban vestidas de fiesta, siempre les agradeceré, que nunca dejaron de pasar antes por mi casa.


No crees que esto se pueda olvidar con el paso del tiempo. Tu mundo hasta ese momento era tan pequeño, que no te paras a pensar que habrá gente pasando momentos parecidos a los tuyos. Así días y noches hasta que pasado un tiempo largo, logras superarlo y te acostumbras a su falta y a vestir siempre de negro.
Intentas hacer todo lo mejor posible para que nadie diga. Como falta la madre!


Y poco a poco, te vas animando porque eres joven, pero te acompleja tener ganas de reír estando de luto, te gusta ir al cine y te sientes mal creyendo que te critican por ello, pues todavía tu vestido es negro.


Cuando recuerdas esos tristes años, piensas que después de aquello, solo una enfermedad te puede vencer en la vida. Si aquel tiempo lo superaste sin sicólogos, todo lo demás puede ser más fácil.





1 de junio de 2011

MIS ADORABLES VECINOS, LOS PAJAROS


No es que me haya vuelto ornitóloga, solo que sin más remedio tenía que hablar de mis vecinos los pájaros. Resulta de lo más entretenido y divertido observar estas pequeñas aves tan variopintas que parece que encuentran su paraíso en ese pequeño terreno. Allí todos conviven en buena armonía.
En este lugar se dan cita todos cuando los arboles se empiezan a llenar de hojas. No solo están los ya mencionados Mirlos, también se escuchan los sonoros silbidos de la Oropéndola. Digo se escuchan, porque a este bonito pájaro es muy difícil verle, ya que se posa en los altos y frondosos chopos y aunque tiene un plumaje muy vistoso en el que predomina el color amarillo en el macho, y un tono verdoso en la hembra. Se camufla entre las hojas y solo se le ve cuando se mueve con un vuelo alto, rápido y largo hasta los árboles vecinos. La Oropéndola pasa por mi jardín dos veces al día, una por la mañana y otra a última hora de la tarde. (Hace como si de una visita rápida se tratara). Siempre viene la pareja uno detrás del otro, alegran con su canto como media hora y se marchan tan rápido como llegaron, volviendo a pararse en los arboles mas altos que encuentren, saludando a todo el que quiera escucharlos. Esta ave se encuentra como especie amenazada.
El Ruiseñor suele llegar en Abril y cada año ocupa el mismo nido donde crio por primera vez, puedo decir que es un vecino habitual y el más apreciado que tengo hasta el otoño, por su hermoso canto esta considerado como el rey de los pájaros cantores, parece no tener descanso, en época del apareamiento se les suele oír hasta altas horas de la noche. El nido lo tienen en arbustos bajos y frondosos, casi a ras del suelo, como por ejemplo en el romero, hiedra, o aligustre. Es un ave pequeña y por lo tanto también es muy difícil de ver.
En un chopo seco, hizo su nido el Pájaro Carpintero, algo ruidoso hasta que termina de hacer el agujero que le lleva su tiempo. Suena como una especie de tamboreo repetitivo toc, toc, toc al golpear con el pico el viejo tronco. Suele taladrar a primeras horas del día, y para verlo hay que armase de paciencia, una vez terminada su labor, es silencioso, entra y sale muy rápido del hueco que utiliza para anidar de noche.
También esta la Tórtola que hace su destartalado nido, con cuatro palos mal puestos en las primeras ramas de un chopo, siempre a poca altura. Se puede ver la pareja junta hasta que tienen los huevos a partir de ese momento, uno de los dos estará en el nido mientras que el otro vigila desde un sitio alto, se pasa horas sobre la antena de la televisión y en las horas estivales del día, cuando todos los pájaros callan, se escucha su cansino y ronco ronroneo, rourr-rourr-rourr (La podemos llamar la vecina pesada, charlando en el patio a la hora de la siesta).
Tenemos el noctambulo Cuco, imposible de localizar porque su actividad es siempre de noche, solo podemos identificarlo por su inconfundible canto pausado cu-cu, cu-cu. Esta ave canta cuando todos duermen, es una de las primeras aves que nos anuncia la primavera, se le puede oír a partir de la media noche durante una o dos horas.
No puedo olvidar los bulliciosos y multitudinarios Gorriones. De todos mis vecinos, son los que más trabajo me dan, por lo que ensucian, ellos son fijos, no se marchan nunca, les encanta la presencia del hombre, aquí crían su numerosa prole año, tras año. El Gorrión junto con la gruñona Urraca (que siempre parece estar malhumorada y peleando con alguien) pasan los inviernos sin temerle a las tremendas heladas de estas tierras de Castilla La Mancha.
Todos se encuentran con el derecho de ser los primeros en probar las cerezas, ciruelas, manzanas o uvas. Sera como premio a no tener pereza a la hora de brindar sus alegres trinos.

21 de mayo de 2011

EL MIRLO COMUN



No hablo de uno, ni de dos, sino de muchos mirlos que en esta época del año alegran el amanecer en el campo. Llevo años observándoles y por más que los miraba, nunca pude saber tanto sobre ellos.
Hoy quise saber de su vida y costumbres, he sabido lo que difícilmente podía aprender de ellos con pasarme horas mirándoles. Son muy astutos y se mueven en el suelo dando saltitos, cuando vuelan lo hacen con vuelos bajos y no muy largos, hacen sus nidos en setos de jardines, aligustre, y debajo de alguna teja de tejados bajos.
Disfrutar de su canto sobre todo al amanecer y al caer la tarde, es todo un placer, por la infinidad de gorjeos que puede tener en sus trinos. Se puede decir que el mirlo silba, toca la flauta, llama o charla.
Había podido comprobar que no canta igual el mirlo de Madrid, que el del campo, pero no sabía porque. Es por su capacidad de imitar todos los sonidos que tiene a su alrededor. Si lo escuchas detenidamente creerás estar escuchando distintos pájaros por la facilidad de cambios que puede tener.
Canta desde enero hasta la última semana de julio y con más intensidad en primavera, en la época de apareamiento y cuando reconstruyen el nido que reutilizan de un año para otro. Esta especie es monógama, la fidelidad es la regla general hasta la muerte de uno de los dos. Se alimenta de insectos y frutas.
Siempre he mirado el mirlo negro, que es el más común en la zona. Es de un negro intenso azabache que contrasta con el amarillo del pico y un aro alrededor de los ojos también amarillo. Por más que buscaba nunca supe diferenciar la hembra del macho, ahora se que la hembra es de color mas parduzco, y se mueve menos que el macho porque se ocupa todo el tiempo del nido. A veces suelen tener hasta tres generaciones por año.

17 de mayo de 2011

TERESA Y LA CRUZ DE MAYO

En el mes de Mayo el mes de las cruces, no puedo dejar de recordar a Tere. Una persona que vivía este mes con autentica pasión. Desde el día tres que era el cumpleaños de mi padre, ya tenía la Cruz puesta. Quizás ella no sabía exactamente el origen de esta celebración, pero si la seguía con la tradición de nuestro pueblo.

Allí en La Garganta, era costumbre de poner una Cruz o altar en muchas casas. Engalanada con la mejor colcha o tapete que se tuviera, adornada la base con romero y flores, muchos floreros y estampas de la virgen, grandes macetas alrededor en el suelo, la pequeña cruz presidia un lugar privilegiado en la casa.

El venir a Madrid, a Tere no le hizo cambiar sus costumbres. Aunque las casas eran más pequeñas que en el pueblo, ella se las ingeniaba para buscar un rinconcito y poner su Cruz todos los años, y durante todo el mes no le faltaban las flores. (Esto y otras muchas cosas, me contaba ella) que le hacían estar un poco mas cerca del pueblo. Yo no podía entender como siendo las dos de la misma edad, a ella no se le olvidaban las fiestas y costumbres de su tierra. Cosas que a mi me costaba recordar, o no las tenia en cuenta.

Hasta los doce años Tere y yo, fuimos compañeras en la escuela, hicimos la Comunión el mismo día, amigas podemos decir, teníamos la misma edad y nuestros padres también se conocían como era normal en un pueblo pequeño.

Nadie podía pensar que pasados unos años (al faltar mi madre) ella seria la madre de mis cuatro hermanos pequeños. De los que me siento orgullosa al sentir como me quieren, como también yo los quiero a ellos.

Siempre la llame Tere y ella a mi Rafi, igual que lo hacíamos desde pequeñas. Así fue como vivimos en nuestra juventud, las dos teniendo niños casi al mismo tiempo. Los suyos eran hermanos míos y tíos de mis hijos, de echo hay algún tío mas joven que el sobrino. Sonaba un poco raro que mis hijos la llamaran abuela siendo tan joven, pero ella así lo quería y así lo vivía, decía que no le importaba, ya que eligió a mi padre con todas las consecuencias aunque la diferencia de edad era de veintidós años se adaptaron el uno al otro y fueron muy felices.

Tere murió muy joven hace once años, solo tenía cincuenta y uno, se fue en los mejores años de su vida. Conoció su primer nieto, pero se perdió a otros cuatro que vinieron después.
La vida tiene injusticias. Mi padre que pensó siempre que por lógica faltaría antes que su mujer, la vida le jugo otra mala pasada y tubo que vivir su perdida, que solo supero a duras penas cuatro años mas.

Los recuerdo a los dos con mucho cariño. A mi padre por ser él, a Tere como su mujer durante treinta y tantos años, con todos los momentos buenos vividos y otros también de duras enfermedades. Tere siempre estuvo ahí.
Así fue la convivencia en familia.

11 de mayo de 2011

28 de abril de 2011

MI BLOG

A puntito de cumplir el año con mi blog, hago recuento de este tiempo y pienso porque sigo con él.
También quiero desde aquí dar las gracias a todas las personas que me ayudaron en mis inicios a la informática.
Todo empezó en Asociación Cultural Gandalf con una prueba para crear un blog, cuando iba a terminar el curso después de haber estado tres largos años.
Mirándolo en años se hace largo, pero si pienso que solo era hora y media a la semana, en absoluto se me hacia pesada esa hora de la tarde, todo lo contrario era un rato agradable con los profesores y compañeros que en ese tiempo conocí.
El primer curso, era de iniciación a la informática. Bajo la supervisión de las coordinadoras Rosalía Poza y Teresa Hermida, con la ayuda de colaboradores como Antonio Martinez, Mari Carmen Rincon, Irene y Paco, todos con una enorme paciencia al menos conmigo, si tenemos en cuenta que hasta entonces, parece como si me dieran alergia los ordenadores, nunca se me había ocurrido sentarme delante de uno. Bueno, también pudo ser que el único que había en casa nunca estaba libre.
Segundo curso, Power Point e Internet. Este lo empezaba yo con poco entusiasmo, puesto que en el primero ya me había costado aprender a manejar el ratón, no estaba muy segura cuanto duraría en el tema, pero mira tu que fue todo lo contrario, me empezaba a gustar, como era normal después del primero, el manejo con la tecnología iba siendo mejor y todo esto de las presentaciones con imágenes y animaciones me entusiasmó. Tuvimos que realizar un trabajo con similitudes entre España y Eslovaquia, buscando semejanzas y aplicándolas en diapositivas. En aquel momento me resulto de lo más interesante y salió bien.
Tercer y último curso para mí. Con Excel el peor, eso de los números nunca se me dio bien, pero era lo que tocaba y al final lo conseguí, más o menos…
El curso terminaba en Junio y a primeros de Mayo, una tarde nos dice Teresa que tenemos que abrirnos un blog ¿Qué es eso Teresa? le pregunté. (Tengo que deciros que era la primera vez que oía la palabra blog en informática). Nos dio las instrucciones y nos fuimos ese día cada uno con nuestro “blog debajo del brazo” pero el problema para mi vino cuando quise abrirlo sola en casa, como no lo encontraba, lo mejor solución era abrir otro, así lo hice, de esa manera me encontré con un segundo blog y al final tuve que abandonar uno, pensé que ya seria difícil intentar escribir en uno, como para pensar en dos.
El resumen de todo es que me encuentro contenta de tener mi blog, como también lo estarán algunos amigos y familiares, pues con los años me dio por contar batallitas sin parar a todos los de mi entorno, creo que los tenia cansados de tanta historia, cada vez que tenia ocasión, ya estaba con mis recuerdos.
Ahora en mi blog, escribo lo que quiero y cuando puedo, no me para nadie, me siento bien al hacerlo. Se que tengo algún problema con los puntos y las comas (porque todo lo demás lo hace bien el corrector ortográfico), me gustaría no tener ninguna falta, y pido disculpas por esto, a todo el que me sigue leyendo.
No tengo seguidores, ni muchos comentarios, solo sé, que me leen porque alguno me lo dice, pero si fuese de otra manera estaría mas comprometida con la tarea de escribir mas seguido.
¡No se hasta cuando, pero seguiré!

14 de abril de 2011

LA YEGUA

La yegua de la casa, era un animal noble y dócil, era muy querida por todos pero sobre todo por los más pequeños, ella lo sabía, por eso nunca movía una pata si estaba cerca algún niño. Le podían cepillar el lomo, la tripa incluso hacerle trenzas en la cola o en la crin, que el animal no se movería hasta estar segura que el niño se había retirado de su lado.

La mas pequeña de la casa siempre compartía con ella lo que comía, lo mismo le daba pan, que un tomate o un pepino, así tenia ganada su confianza, tanto que a la hora de montar, solo tenia que agarrarse a la cola y gatear por sus patas para encaramarse a su lomo.
El agua quedaba lejos, por ese motivo costaba trabajo acarrearla, había que hacerlo con la yegua, empezando por ponerle el aparejo, ciñendo bien la cincha y colocando las aguaderas para poder llevar cuatro cantaros, además no se podía olvidar un cubo, el cubo era parte importante en este menester (Luego sabremos el misterio de este cubo) Como los mayores tenían muchas otras ocupaciones, la tarea de traer agua la podían hacer los más pequeños, cosa que se tomaban estos, como un paseo entretenido.

Las dos pequeñas se montaban en la yegua, y como si se fuesen de romería, cantando a dúo, alegraban los campos y caminos por donde iban pasando. La gente de los huertos al oírlas ya sabían que era la manera que ellas tenían de no tener miedo a nada, ni a nadie, estar siempre juntas y cantar para ahuyentar los bichos y animales que podían cruzarse en su camino. De las dos, la más pequeña era la menos miedosa y la mas atrevida tratándose de ir sobre la yegua, por eso cuando se cansaba de ir sentada, se ponía de pie en cima de la yegua empezando a bailar (todo esto sin parar de andar) de esta manera la actuación se hacia mas interesante y atractiva. El animal se movía con sumo cuidado, bien parecía que se diera cuenta de la inocencia de las chiquillas, cuidando sus pasos para que no les pasase nada.

Si el agua era para la casa, se iba a la fuente que había en la estación, si era para los animales podías traerla de las charcas en las graveras de las minas. Aquí es donde se hacia imprescindible el cubo (para las pequeñas hubiera sido imposible llenar los cantaros sin el) en la fuente, la que estaba en el suelo, ponía un poco de agua en el cubo y se lo daba a la que estaba encima de la yegua y así iban llenando los cuatro cantaros, si había que hacerlo en las charcas, lo mejor era meter el animal en el agua que le cubría hasta la panza, de esta forma, desde arriba, solo tenían que alargar el brazo con el cubo para coger el agua y luego vaciar en el cántaro.
Todo esto lo hacían sin prisas, entre cántaro y cántaro se pasaban el tiempo mirando los animalillos del agua, los llamativos avioncitos en los juncos, los zapateros, esos insectos tan curiosos que se movían tan rápidos y nunca se hundían, lo mismo intentaban coger una rana, un renacuajo, o simplemente hacían planear un piedra tirándola sobre el agua contando cuantos saltos daba sobre ella.
Mientras tanto la yegua aguantando con las patas en remojo en medio de la charca. Si hubiese podido hablar la pobre yegua la de veces que hubiera dicho que ella no era un juguete, que era un animal, solo que tenia inteligencia y mucha paciencia con los niños.

29 de marzo de 2011

LA NIÑA RUBIA

El matrimonio aquel, no tenia hijos, por ese motivo María no era feliz, su vida transcurría monótona y obsesionada con la idea de tener niños.
Su marido tenía tierras y ganado, que con ayuda de jornaleros lograban buenas cosechas. Tampoco a la señora le faltaba una criada para lavarle la ropa y ayudarle en el cortijo.
María tenía todo lo que mucha gente de su entorno en aquellos años 50 le podía envidiar. Cuando a su alrededor todos pasaban fatigas para conseguir un jornal, ella se podía permitir el lujo de usar cremas para la cara, el Visnú, los perfumes y muchas otras cosas prohibidas por la escasez de la época para las demás mujeres.
Su cara muy blanca, por las cremas o polvos que usaba, el pelo muy largo y liso, de un negro brillante pringoso (contaba ella que lo cuidaba con aceite de romero) la impresión al ver su aspecto resultaba un tanto extraño en aquel mundo bucólico en el que vivían en medio del campo. El matrimonio no le gustaba relacionarse con la gente de la zona, salían de casa solo lo imprescindible.
María solo se ocupaba de ella, pensando la forma de llenar ese vacío que sentía al faltarle ese hijo tan deseado. No podía entender porque le había tocado la desgracia de no tenerlos cuando todas las demás mujeres tenían tres, cuatro, cinco, incluso más.
No muy lejos de donde vivían había un matrimonio más joven que ellos que tenían un niño y una niña. Desde que nació aquella niña, María se encapricho de la pequeña, según la veía crecer le parecía una princesita, con ese pelito rizado y rubio. Justo la hija que ella hubiera deseado tener.
Como dicho matrimonio tuvieron años después otra niña, María empezó a soñar, pensando que podía ser la ocasión de pedir la pequeña a sus padres, supuesto ellos tenían ya otra, no les importaría dársela. Según lo venia pensando, así se lo expuso al matrimonio vecino, a la niña no le faltaría de nada, la tendrían cerca para verla todos los días y en su casa podía vivir con todos los caprichos que en esa humilde casa no podían darle.
Como era de suponer aquellos padres amantes de sus hijos, recibieron esta propuesta como una locura de aquella señora caprichosa que pensaba conseguir todo con su dinero. Dijeron un no rotundo a tanta insensatez. Cuando alguna vez insistía en hablar del tema, ellos lo dejaban pasar, como que la mujer no estaba bien, como si les diese pena de su mente obsesiva. Solo le respondían ¿Pregúntale a la rubita?
Sin embargo ella no se daba por vencida y no dejaba de acosar a la pequeña, con palabras como ¡Estarás muy bien, vente conmigo! ¡Mira que tengo guardado, para cuando te vengas! La niña no hacia caso, solo entendía lo molesto que resultaba oír su cansina cantinela cada día que se la encontraba.
Después de 4 o 5 años, la obsesión de aquella pobre mujer no desaparecía; un día tuvo la ocasión de enseñarle a la pequeña las cosas que había perdido al no irse a vivir con ella. Le tenia una bonita habitación toda de rosa, con alguna muñeca, un reloj de oro además de una medalla y muchos cuentos. Esa fue la última vez que la niña la visito. Le dio tanto miedo, que llego a pensar que un día la encerraría en su casa.
Ni siquiera los cuentos podían llamar la atención de la pequeña que ese día fue consciente de lo que pretendía la señora. Quería separarla de sus padres y hermanos. Además, desde ese momento, también empezó a tener desconfianza de los pensamientos de sus padres. ¿Por qué no habían parado las ilusiones de aquella mujer? Tuvo que pasar algún tiempo sin verla, para que la pequeña no sintiera el temor de que la iban a separar de su familia.
Al final, aquella habitación fue ocupada por una jovencita adolescente, que colmaría la dicha de María. Y la tranquilidad de la niñita rubia.

21 de marzo de 2011

POEMA DE LA LOBA PARDA

Según he leído, el poema “La loba parda” es anónimo, de origen pastoril extremeño nació en Cumbres Mayores, con eso de la trashumancia se extendió por toda Castilla. Hoy en día tiene alguna otra versión, pero la que yo recuerdo es la extremeña.
La quiero dejar aquí en mis recuerdos
Estando yo en mi majada,
repuntando mi cayada,
me vi de venir una loba
dirigida a mi manada.

Le dije: «Vuélvete, loba,
que tengo mis siete perros
con mí perra Cortijana».
Estando en estas palabras
fue la loba y se llevó
a la chivita blanca,
hija de la Hortelana.

«Andad, perritos por ella,
sí me entregáis la pellica,
la cena tenéis ganada:
siete calderos de leche
y otros tantos de cuajada».

Anduvieron mis perritos
siete leguas barbechadas,
y corrieron otras siete
por una espesa montaña.

Al llegar a una ribera
la loba se vio apretada:
«Aquí tenéis vuestra chivita,
llevársela a la manada;
el pellejo pa'l pastor,
que se haga una zamarra
y la carne pa los perros,
que no se desperdicie nada.


20 de marzo de 2011

LA TITA CONSUELO

Siguiendo con los recuerdos de La Raña, o lo que es lo mismo el cortijo de la Abuela, no podía olvidar a la tía Consuelo. Ella era la persona mas cariñosa y con mayor paciencia para con los niños, a la vez la encargada de poner orden a tanta chiquillería que sobretodo en los veranos nos juntábamos en el cortijo. No solo éramos primos también algunos niños de cortijos cercanos, les gustaba pasar los días con ella. (Aun hoy en el pueblo los niños por la calle la llaman abuela Consuelo y la paran al verla pasar para darle un beso)

Durante el día con el bochorno típico de los veranos del sur, sobretodo las niñas no salíamos del cortijo, ya intentaba Consuelo darnos algún entretenimiento como podía ser enseñarnos punto de cruz o bordados. (Siempre hay que estar haciendo algo de provecho, nos decía).


Pero al caer la tarde era el momento de ir a la era que estaba en plena actividad, los carros llegando con el grano, los hombres trillando y los chavales como si se tratase de caballitos de feria haciendo cola para que nos dieran vueltas y mas vueltas subidos al trillo.

En la noche nuestra ilusión era dormir en la era o "Posada de las Estrellas" como le llamaba Ella, eso si, siempre encima del carro. Pues la tita le tenia miedo a toda clase de bicho andante. (Su valor le tenia que echar sabiendo que por la noche bajaban lobos de la sierra)


Parece que la estoy viendo sacar los colchones de lana y alguna manta para la madrugada, subirnos al carro y empezar a jugar al veo- veo, mirando 
ese hermoso cielo tan claro y limpio, jugar a contar estrellas, enseñarnos a encontrar la Osa Mayor o Carro, y el Camino  de Santiago. Otras veces contarnos cuentos hasta que nos dormíamos. 

Cuando en algún momento se oían ladrar los perros, la tita para tranquilizarnos, alzando la voz recitaba el "Poema de la loba parda”

Dejo aquí una estrofa del poema, para no hacerlo tan largo.


“Andad, perritos por ella,
si me entregáis la pellica,
la cena tenéis ganada,
siete calderos de leche
y otros tantos de cuajada.”

Cuando tocaba lavar la ropa era estar todo el día en las Pozas. Para llegar a este lugar que estaba junto a la sierra, había que ir con la burra cargada con la ropa sucia y cuatro cantaros, para la vuelta traerlos llenos de agua (el agua de las Pozas era de lo mejor que había por la zona). Había una alberca unas  pilas y un pozo, este tenia unas tablas colocadas de tal manera que en medio quedaba el hueco suficiente para que pasase el cubo de cinc, con una soga atada al asa el cubo serbia para sacar el agua. Tenía su arte esto de echar el cubo al pozo, si no le dabas un pequeño vaivén a la soga no conseguías llenarlo. Este tenia que caer al agua un poco de lado o boca abajo y al darle el movimiento se llenaba.


Lavar la ropa blanca se hacia en tres tiempos, primero frotar con el trozo de jabón en la ropa, luego frotabas bien con los puños y terminabas plas, plas, plas, dando unos golpecitos en la piedra haciendo esto repetidas veces hasta que la mugre desaparecía. Después se le daba el segundo “ojo” se le llamaba así a una segunda agua haciendo el mismo procedimiento. Luego se ponía a solear, regando con agua cada cierto tiempo, para después aclarar con abundante agua, poniendo en el ultimo  aclarado el “azulete” este era imprescindible, mas o menos como hoy el suavizante, y por ultimo a secar. 

Cuando volvíamos al cortijo la ropa iba seca y doblada.

Así como si fuese un juego la tita me enseñaba a lavar, a doblar las sabanas, a bordar y a tantas cosas cotidianas de la época.


                 
                                     
Tita, siempre has sido el ejemplo que yo quise seguir, ejemplo de sencillez y forma desinteresada de dar cariño a todos los que nos hemos acercado hasta ti cuando te hemos necesitado.

 Ahora en este tiempo te toca recibirlo, te toca disfrutar de los tuyos que son muchos, te quieren y tienes la gran suerte de tenerlos cerca.

Te quiero. 

Rafi.



9 de marzo de 2011

BODA MEDIEVAL




Como tengo hermanos, mucho mas jóvenes que yo, de vez en cuando se les ocurren fiestas tan divertidas como esta que voy a contar.

Mi hermano Antonio y Mari Ángeles, ya nos venían diciendo que nos darían una comida para celebrar su unión como pareja.

Ha sido el día 5 de marzo. Ellos buscaron la fecha que coincidiera con el sábado de carnaval, para que todos fuésemos vestidos de época medieval.

Puedo deciros que la fiesta resulto mas divertida de lo que hubiéramos podido imaginar. Desde los mayores hasta los mas pequeños, todos ataviados con las vestimentas y peinados de la época. Los reyes eran la pareja protagonista, pero no faltaban los caballeros armados, princesas, y alguna que otra mesonera.

Al llegar al restaurante vimos que seria en la terraza donde estaban preparando la lumbre de la barbacoa y como el día amaneció más bien fresco, llegamos a pensar que pasaríamos frio. No fue así, ya que había una jaima acondicionada y calentita con música ambiental de la época. Además otra zona de porche con sillones para sentarse al sol los ratos que salía. Tampoco faltaba un pequeño parque infantil que fue la ilusión de los más peques.

La comida fue tipo bufe, empezando con jamón ibérico buen queso, tortillas de camarones y croquetas, después la barbacoa con las carnes, sin, o con su sabor agridulce, hubo para todos los gustos, desde pinchos morunos hasta costillas y pollo sin olvidar chorizos, morcillas y por supuesto el buen vino o lo que cada uno quisiera de bebidas.

Terminada la comida todo el que quiso disfruto del baile, en el cual hubo momentos para transportarnos a tiempos tan remotos e imaginar como eran las fiestas en esa época.

Un día feliz para recordar. Gracias a esta pareja que todos le deseamos que sigan así de felices toda su vida.

22 de febrero de 2011

LA ABUELA JOSEFA Y SU CORTIJO


La abuela Josefa
No se porque razón, pero desde muy pequeña pasaba largas temporadas donde la abuela Josefa, luego al empezar la escuela solo iba los veranos en vacaciones, según fui creciendo el tiempo que pasaba allí era mas corto.

La abuela Josefa era una mujer alta y fuerte, había que hablarle alto para que oyese, el pelo recogido en un moño, vestida siempre con el hábito de la Virgen del Carmen, con su delantal y como si quisiera descansar se ponía las manos en la cintura (en jarras se decía) Tuvo ocho hijos cinco hembras y tres varones, Adolfo, Victoriana, Sebastián mi padre, Consuelo, Felisa, Andrés, Aurora y Faustina. No se a que edad quedaría viuda pero cuando yo nací ya no vivía el abuelo José María, y en esos años solo quedaban solteros con la abuela Andrés, Consuelo, Lola y la tía Faustina, esta ultima estaba siempre en el pueblo cosiendo.

Llamaban cortijos a todas las casas que había en La Raña. No puedo recordar todos los que había ni porque se le llamaba cortijos, pues estás casas no eran grandes ni nada parecidas a los grandes cortijos de Andalucía, pero se que estaban unos cerca de otros y todos los que allí vivían eran como familia, ayudándose en todo lo que necesitaban.

Un día de reunirse era el de la matanza, haciéndola en días distintos para poder colaborar todos en las faenas que la ocasión requería y prestarse utensilios como cuchillos, artesas y maquina de hacer morcillas.

Otro día de reunión y fiesta era el jueves de Comadres, hacían como un sorteo donde las mujeres sacaban un nombre y al coincidir estos, pasaban a llamarse comadres durante todo el año. Las comadres entre ellas, nunca se llamarían por su nombre real, también sus maridos serian compadres.

El cortijo tenía la puerta al Noreste. Por entonces, con la hora real del sol- tenían el reloj mas antiguo que se conoce- según iba dando la sombra, se sabían las distintas horas del día. El punto que mejor recuerdo era el de las doce del medio día, a partir de ese momento no se tardaría mucho en ver llegar a los segadores en verano, después de unas cuantas horas de siega volvían para comer y descansar para luego continuar la jornada . Para esa hora la Abuela ya estaba terminando la comida, que por cierto debía de guisar muy bien. Desde siempre e oído contar una anécdota de lo mucho y bien que guisaba. De vez en cuando, pasaba por los cortijos una pareja de la guardia civil y daba la casualidad, que al pasar por el de la Abuela, coincidía con la hora de la comida, al invitarles si querían comer, ellos dos, siempre decían, por ser cocido nos vamos a sentar, Josefa lo hace tan bueno. Hubiese lo que hubiese de comida, respondían lo mismo (Seria que todo les estaba bueno, o podía ser el hambre que llevaban)

Las ventanas de la casa eran muy pequeñas una en cada cuarto o habitación, de los tres que tenia, la cocina con chimenea para el invierno y en verano si el año había sido bueno, se llenaba de trigo o cebada y encima del grano montones de melones y sandias. Para los pequeños que estábamos en esos días no había mejor cosa que mandarnos a coger un melón de la montaña de trigo, si no estaba muy bueno llevarlo a la zahúrda para los cerdos. Como disfrutábamos comiendo melones y sandías.

En la puerta del cortijo, había una enredadera en un pequeño jardín lleno de pericones y macetas con geranios, gitanillas y claveles. Al llegar la tarde, veía llegar al tío Andrés lavarse apresurado y marcharse a un cortijo cercano, donde le esperaba la tía Basilia entonces su novia. Mientras la tía Consuelo y la tía Lola, se arreglaban con su delantal de costura y una flor prendida en el pelo, sentándose a coser en la puerta hasta que llegaban los novios José y Carmelo. A partir de ese momento, la abuela sentándose en una silla delante de los cuatro, cada pareja hablándose despacito al oído, y la abuela a duermevela, pero no se movería de su lado las horas que ellos estuviesen allí (a esto se le llamaba guardar la cesta)

Lo que llamaba la atención al llegar al cortijo, era la noche. acostumbrados a la luz eléctrica, el verles encender el carburo cuando oscurecía era todo un ritual. El carburo se abría como una cafetera a rosca y había que tener mucho cuidado porque el olor que desprendía era tan fuerte que mareaba, se rellenaba la parte de abajo del mineral, en el departamento de arriba se ponía agua, se cerraba bien y se encendía, también con cuidado porque algunas veces daba un fogonazo que asustaba. Con este tipo de lámpara en la cocina, y un candil, la noche se hacia de lo mas misteriosa, oyendo contar a los mayores sus cosas cotidianas del día, el lobo o zorro que habían visto, o bien contando historias de tiempos pasados hablando de maquis que bajaban de la sierra y asaltaban por los caminos.